sábado, 9 de agosto de 2014
La fuga de los cristianos de Qaraqosh, en voz de un sacerdote caldeo
HUYENDO HACIA KURDISTÁN
El dramático testimonio del padre Paolo Thabit Mekko: «Bandas de fanáticos criminales nos obligaron a huir de nuestras casas y a sobrevivir por las calles como mendigos»
El padre Paolo Thabit Mekko, sacerdote caldeo iraquí de Qaraqosh, había transcurrido los últimos meses abriendo viejos y nuevos pozos y tratando de hacer funcionar los generadores de corriente para los prófugos que habían huido de Mosul, después de que esta ciudad, la segunda más importante del país, cayera en manos de los yihadistas del Estado Islámico. Ahora él mismo está viviendo como refugiado, en compañía de miles de cristianos que fueron obligados a huir a la Llanura de Nínive, desperdigados por las calles, por las Iglesias y los terrenos de Ankawa, el barrio de mayoría cristiana de Erbil, la capital del Kurdistán iraquí. Mientras narra cómo vivió la noche en fuga, se advierte en su voz toda la rabia y la amargura de un pueblo humillado. «A las dos de la mañana», explicó a Vatican Insider el padre Paolo, «vimos que las milicias kurdas de los Pesh merga abandonaban la línea de enfrentamiento con los del Isis y se retiraban. No sabemos por qué sucedió. Pero no podíamos permanecer sin su protección. Las familias ya habían empezado a escapar varias horas antes. Nos subimos a los coches, a las carretas y a los autobuses; un río de gente aterrorizada, corriendo por las calles hacia Kurdistán».
Las milicias yihadistas entraron a Qaraqosh después de las seis de la mañana. Según varios testigos, pasaron por las calles de la ciudad de la Llanura de Nínive con megáfonos e intimando a los que todavía quedaban a que se fueran. «Por los caminos hacia Erbil», refiere el sacerdote caldeo, «se crearon atascos que duraron horas. Ahora la gente vive desperdigada por las calles y parques, abandonada a sí misma, contenta solamente de estar todavía viva. Hay algunos voluntarios de la diócesis que la asisten,pero hacen lo que pueden. Los refugiados abandonaron todo lo que tenían. Y saben que los del Califato entran a las casas y a las Iglesias para robarse todo, como ya habían hecho en Mosul».
Entre los prófugos cristianos el desastre de un pueblo en fuga no se culpa solamente al fanatismo feroz de los yihadistas: «la gente –explicó el padre Paolo– da la culpa al gobierno, que después de la caída de Mosil no hizo nada durante dos meses y dejó que todo degenerara». Y se revela también la inconsistencia de las promesas de los políticos que hasta ayer perseguían el sueño de transformar la Llanura de Nínive en una región autónoma para los cristianos. «Ahora –concluyó con amargura–, lo que tenemos ante los ojos es lo absurdo de los pueblos que heredaron cuatro mil años de civilización obligados por bandas de fanáticos criminales a huir de las propias casas y a sobrevivir por las calles como mendigos».
GIANNI VALENTE
El Papa a los Caballeros de Colón: que nadie confine a la Iglesia en lo privado
Mensaje del Pontífice para la 132a Convención anual de la orden, que concluyó hoy en Orlando
«La fe nos enseña que la Iglesia es llamada a ser una comunidad de hermanos y hermanas que se aceptan y se cuidan los unos a los otros y sirven como levadura de reconciliación y unidad para toda la familia humana». Lo recordó Papa Francisco en el mensaje, firmado por el cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, enviado a la 132a Convención anual de la Orden de los Caballeros de Colón, que concluyó hoy en Orlando, Florida. El Papa subrayó en particular el compromiso de la Orden a favor de los más pobres y de las familias.
El tema elegido para este año fue «Serán todos hermanos: nuestra vocación a la hermandad». Una vocación que, subraya el Mensaje resumido por la Radio Vaticana, la organización ha sabido encarnar desde sus orígenes, a finales del siglo XIX. La fidelidad de los Caballeros de Colón a los «ideales de fe, hermandad y servicio» no solo «ha asegurado la continua vitalidad» de la Orden, sino que también «ha contribuido, y lo sigue haciendo, a la misión de la Iglesia a todos niveles y, en particular, al ministerio universal de la Sede Apostólica».
El mensaje elogia particularmente el compromiso activo de los Caballeros «para contrarrestar los intentos de limitar la religión a la esfera puramente personal, para defender el papel que le es proprio en el escenario público y para animar a los fieles laicos en su misión de plasmar una sociedad que refleje la verdad de Cristo».
Como aclaró Papa Francisco en la “Evangelii gaudium”, la tierra es nuestra casa común y todos somos hermanos y hermanas, por lo que nadie puede exigirnos relegar la religión a la secreta intimidad de las personas, sin ninguna influencia en la vida social y nacional, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin expresarnos sobre los hechos que afectan a los ciudadanos.
El mensaje concluye agradeciendo el apoyo que han ofrecido los Caballeros de Colón al próximo Sínodo extraordinario sobre la familia que se llevará a cabo en octubre y para el Encuentro mundial de las familias, de 2015. «La familia, de hecho, es la primera maestra de esa hermandad que une y construye la sociedad sobre los sólidos fundamentos del respeto recíproco, de la justicia, de la misericordia y de la verdad».
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